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14 de marzo de 2019

[13] Por dónde empezar en la literatura asiática

Este mes de marzo es el mes de la literatura asiática en los canales de Magrat Ajostiernos y he querido unirme leyendo un par de novelas y haciendo algunas reflexiones.

Empiezo por las reflexiones. Haciendo inventario de lo que he leído hasta el momento, la conclusión es que, sobre todo, mis estanterías están llenas de libros japoneses. Hubo un momento hace unos años en que me obsesioné por la literatura nipona y lo contaba aquí debido a que en ese momento empecé a leer mucho acerca de la muerte. Y, si hay una constante en los libros japoneses, esa es la muerte, aunque luego me di cuenta de que, a pesar de la apariencia pesimista, la búsqueda de la identidad y de la felicidad son temas recurrentes: lejos de ser textos tristes o deprimentes, arrojan reflexiones para los que se quedan y apuestan por la vida, a pesar de las dificultades. Son novelas escritas para los que creen en el amor, en la amistad y en la existencia en general.

Además de novelas japonesas, he tenido algún que otro contacto con la literatura china, india y afgana, en menor medida. Por ejemplo, he leído a Amy Tan (china), a Pearl S. Buck (china), a Anchee Min (china), a Khaled Hosseini (afgano) y a Anjali Bernajee (india). Lo que pasa es que todos los libros que he leído de ellos tienen algo en común: el autor refleja un fuerte apego al mundo occidental y, en especial, a los EEUU. Aún así, son lecturas en las que se puede conocer mucho más acerca de la cultura raíz del escritor y son fáciles de abordar.

Con todo esto, ¿por dónde podemos empezar si queremos acercarnos un poco a la literatura asiática? Aquí van mis recomendaciones.

2 de noviembre de 2015

Un vistazo a... Octubre

Octubre ha sido un buen mes de lecturas. Podría decirse que he leído el mejor libro en lo que llevo de año y, además, he encontrado otros que son muy de mi estilo y que me han cautivado. He dado un buen empujón a mi reto de 40 libros (ya llevo 31 y aun me quedan dos meses) aunque en el reto de autores de la A a la Z no he avanzado nada (sigo al 64% aunque ahora estoy leyendo Como agua para chocolate, de Laura Esquivel, y por fin podré completar la “E” este mes de noviembre).




Libros…

Empecé octubre con La librería de las nuevas oportunidades, de Anjali Banerjee, un libro que intercalé en la lectura de Palmeras en la nieve, de Luz Gabás. Lo encontré por casualidad cotilleando en un blog de mi lista de blogs de literatura y fue como un flechazo. Como ya dije en su propia reseña, La librería de las nuevas oportunidades es de ese tipo de novelas que me gusta por tres cosas: hay libros, hay amor, y hay una persona que cambia su estilo de vida. Últimamente leo muchos libros de este tipo de géneros. Lo sé. Y me parece bien. Además hay un punto de fantasía que, aunque por lo general no me suele gustar, en esta novela está muy bien introducido y tratado de manera elegante.

Tras este libro, volví a intercalar otro en mi lectura de Palmeras en la nieve. De nuevo, un acierto. Se trata de Olivia o la lista de los sueños posibles, de Paola Calvetti. Eso sí, no conviene dejarse llevar por el título porque aunque el libro es precioso, para mí el tema de las listas no es lo más importante, ni mucho menos. Esta es, simplemente, una historia de amor en la que el amor aparece al final y todo lo anterior es una reflexión sobre cómo dos personas han llegado al punto en el que están para conocerse. En ella descubriremos además muchas historias en las que la serendipia (un hallazgo valioso que se produce de manera accidental o casual) es la protagonista y añoraremos las instantáneas Polaroid.

Y ya por fin, ataqué con ganas Palmeras en la nieve, de Luz Gabás. Una vez superadas las primeras hojas, en las que se hace una introducción de todo lo que va a venir después, me dejé llevar por las aventuras de Kilian y Jacobo, dos hermanos del Pirineo aragonés, que se marchan a trabajar a los cacaotales de Fernando Poo, y por la historia que descubre Clarence, la hija de Jacobo años después de que sus padres regresaran de la isla africana. Una novela de pasiones, amor, intríngulis familiares e historia de la que me pareció un tanto pesado el final. Aun así, le doy buena nota pero no se la recomiendo a los impacientes porque es muy larga y da muchas vueltas.

Con esta buena racha de lecturas, la lectura final de octubre solo pudo mejorar el resultado de este mes. El título de la novela que más me ha llegado directa al corazón en lo que llevamos de año es Una madre y su autor es Alejandro Palomas. Ya me la había recomendado una compañera del Club de Lectura hacía un tiempo y desde luego, superó todas mis expectativas. Con este libro me he reído y he llorado a partes iguales con Amalia y su familia, y me he sentido identificada en muchos momentos. Una madre es un homenaje a todas las madres del mundo, esas que se ponen el mundo por montera por sus hijos. Más que recomendado, recomendadísimo.

Citas…

La cita del mes no podría ser para otro libro que no fuera el de Una madre, de Alejandro Palomas. Aunque tengo un arsenal de ellas y una en especial que no voy a reproducir aquí por lo íntima y personal que es (hizo que se me empañaran los ojos de lágrimas mientras iba en el tren camino del trabajo), me voy a quedar con esta otra:

“Pero yo estoy aquí y seguiremos balanceándonos juntas el tiempo que haga falta. Y si tengo que hundirme para que flotes, me hundiré. Y si tengo que arrancarte del agua para que me vivas, te arrancaré, duela lo que duela. Porque no tengo nada mejor que hacer en la vida, hija. No hay nada mejor que hacer en la vida. Para una madre, no”.

De mi puño y letra…

O más bien de mi ordenador y teclado, este mes he escrito un par de relatos: uno para el concurso de microrrelatos de la Cadena Ser junto a la Escuela de Escritores, en el que la frase de inicio era “Y cómo es que nunca cambiaron el bombín”. Aquí podéis ver el resultado; y otro para el taller de “Móntame una escena” de Literautas, en el que había que usar la frase “el sobre estaba vacío”. Aquí podéis leerlo y también aquí.

Descubrimientos…

El descubrimiento de este mes tiene que ver con la fuerza que han ganado en redes sociales, blogs, etc. la segunda, tercera y cuarta parte de las historias de Lila y Lenù, las amigas de La amiga estupenda, de Elena Ferrante. Tengo muchas ganas de empezar a leer Un mal nombre, la segunda entrega pero ya se puede leer un avance de La niña perdida, la cuarta entrega.

Sorteo Alicia en el País de las Maravillas…

Este mes de octubre ya se conocieron las ganadoras del sorteo de Alicia en el País de las Maravillas que organicé junto a mi madrina del blog Valen más mil palabras que una imagen. Puedes consultarlas aquí. Yo me encargué de enviar el segundo y el tercer precio, dos packs de marcapáginas que fueron a Ciudad Real y a  Laguna de Duero.


En noviembre…

En noviembre se cumple un año desde que puse en marcha y en serio el blog de Reportera Literaria. Para ello, he puesto en marcha un sorteo que tiene como propósito elegir la mejor reseña de este año. Hay un total de 37 y, aunque la participación por ahora no es muy alta, encabeza el listado de votos Heima es hogar en islandés, de Laia Soler. El premio que se sorteará será un ejemplar del libro de la reseña más votada.

En materia de libros para noviembre, además de Como agua para chocolate, de Laura Esquivel, libro que estoy leyendo ahora, tengo como tarea del Club de Lectura de Parla Este el de Mystic River, de Dennis Lehane.

Este mes también procuraré participar en el taller “Móntame una escena”, de Literautas, en el que el requisito de este mes es escribir un relato que lleve por título “El lápiz mágico”.

8 de octubre de 2015

La librería de las nuevas oportunidades, de Anjali Banerjee

Como ya os dije en el resumen de septiembre, la semana pasada comencé a leer Palmeras en la nieve, de Luz Gabás. Lo empecé y lo cierto es que me enganchó, aunque no es de esos libros que me emocionan hasta querer seguir leyendo en lugares y momentos intempestivos (aunque lo terminaré, fijo). 

El caso es que estaba navegando por mi lista de blogs y encontré una reseña en elblog de Laky, Libros que hay que leer, de un libro titulado Olivia o la lista de sueños posibles (que será mi próxima lectura). Y, leyendo, leyendo, llegué a esta frase: “Me esperaba una novela con más amor y más magia. No sé, algo del estilo de La librería de las nuevas oportunidades, por ejemplo”. Y no hubo más que decir.

La librería de las nuevas oportunidades, de Anjali Banerjee, es de ese tipo de novelas que me gusta por tres cosas: hay libros, hay amor, y hay una persona que cambia su estilo de vida. Últimamente leo muchos libros de este tipo de géneros. Lo sé. Y me parece bien.

En esta novela, como os digo, hay libros. Porque Jasmine, la protagonista, es una mujer de negocios que decide trasladarse al sitio en el que se crió, Shelter Island (Seattle), tras divorciarse para encargarse durante un mes de la librería de su tía Ruma, que tiene que viajar a la India para curar su corazón cansado. Además, en este libro, como personajes secundarios aparecen Jane Austen, Edgar Allan Poe, el Dr. Seuss y un largo etcétera.

También hay amor, y es que durante toda la novela a Jasmine le llegan continuos mensajes de que no debe nunca dejar de creer en el amor y en la posibilidad de volver a enamorarse. Y alguien llega a tocarle la fibra sensible, alguien muy muy especial. También surgirá este sentimiento en la tía Ruma, en la hermana de Jasmine, Gita, o en Tony, el ayudante de la librería.

Por último, hay un cambio de vida. Jasmine controla en Los Ángeles carteras de inversiones, es decir, maneja el dinero de sus clientes. Y, la verdad, le gusta mucho lo que hace y es muy buena en su trabajo. Incluso, al principio, cuando llega a la librería de la tía Ruma ni se acuerda de su pasión por los libros, que desarrolló cuando era tan solo una niña. Pero en poco tiempo va recibiendo señales sobre su mano diestra para regentar la librería.

A todo esto, se le añade un punto de fantasía que, por lo general, me suele chirriar bastante (en realidad, no suelo leer este tipo de género). He de decir que al inicio de la novela pensé que eso lo tenía que reseñar como algo negativo. Sin embargo, según avanzaba me fui metiendo en la historia y lo olvidé. Porque la fantasía está tratada de una manera elegante, encajada en el libro a través de la mitología india (y esto me recuerda lo mucho que me gustó Heima es hogar en islandés y que también tiene ese toque mágico).

Como he comentado antes son muchas las novelas que leo en las que los protagonistas deciden dar un giro a su vida. Son personajes que están cansados de su existencia a pesar de que tienen éxito, dinero y reconocimiento. Y, además, quieren cambiar todo esto por una vida más sencilla, relajada y dedicada normalmente a una actividad tradicional, en este caso, el oficio de librero.


Y ya a modo de conclusión: me gustaría quedarme a vivir en la librería de la tía Ruma. Esta historia tiene la mayor parte de los ingredientes que poseen los libros por los que me siento atraída en este momento. Puede que sea una señal que me indique que cambie de oficio. Y puede que lo que más me gustara en esta vida es ser librera. Algunos me llamarían loca pero como dice la tía Ruma “nunca estarás completamente segura de nada. Pero en esta vida hay que arriesgarse, ¿verdad?”.