Mostrando entradas con la etiqueta una madre. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta una madre. Mostrar todas las entradas

9 de mayo de 2019

Cinco libros con personajes de ficción que te encantaría conocer

Cuando nos acercamos a un libro nuevo, la historia que cuenta es fundamental para que nos quedemos en él. Por ejemplo, a mí me encanta el género feel good, novelas que en las que se respira positivismo, posibilidades, amor, amistad, familia y mucho bonitismo en general. Sé, por mis preferencias, que este tipo de lecturas son un acierto fijo.

Sin embargo, estoy convencida de que podría acercarme a casi cualquier libro, de cualquier temática, siempre y cuando hiciera buenas migas con el personaje. Porque, todos los sabemos, hay personajes que son historias en sí mismos y tienen personalidades tan fuertes que lo envuelven todo. Y, cuando eso ocurre, te quedas a vivir en su universo. Sea cual sea, esté donde esté. No quieres que termine nunca.

Hay un sinnúmero personajes de novelas que he leído a los que me encantaría conocer en carne y hueso. Les preguntaría, me pasaría horas hablando con ellos. Como son muchos, aquí he hecho una selección con cinco que me han parecido maravillosos en los últimos años. Espero que, si te animas a leer estos libros, los disfrutes tanto como yo.

2 de noviembre de 2015

Un vistazo a... Octubre

Octubre ha sido un buen mes de lecturas. Podría decirse que he leído el mejor libro en lo que llevo de año y, además, he encontrado otros que son muy de mi estilo y que me han cautivado. He dado un buen empujón a mi reto de 40 libros (ya llevo 31 y aun me quedan dos meses) aunque en el reto de autores de la A a la Z no he avanzado nada (sigo al 64% aunque ahora estoy leyendo Como agua para chocolate, de Laura Esquivel, y por fin podré completar la “E” este mes de noviembre).




Libros…

Empecé octubre con La librería de las nuevas oportunidades, de Anjali Banerjee, un libro que intercalé en la lectura de Palmeras en la nieve, de Luz Gabás. Lo encontré por casualidad cotilleando en un blog de mi lista de blogs de literatura y fue como un flechazo. Como ya dije en su propia reseña, La librería de las nuevas oportunidades es de ese tipo de novelas que me gusta por tres cosas: hay libros, hay amor, y hay una persona que cambia su estilo de vida. Últimamente leo muchos libros de este tipo de géneros. Lo sé. Y me parece bien. Además hay un punto de fantasía que, aunque por lo general no me suele gustar, en esta novela está muy bien introducido y tratado de manera elegante.

Tras este libro, volví a intercalar otro en mi lectura de Palmeras en la nieve. De nuevo, un acierto. Se trata de Olivia o la lista de los sueños posibles, de Paola Calvetti. Eso sí, no conviene dejarse llevar por el título porque aunque el libro es precioso, para mí el tema de las listas no es lo más importante, ni mucho menos. Esta es, simplemente, una historia de amor en la que el amor aparece al final y todo lo anterior es una reflexión sobre cómo dos personas han llegado al punto en el que están para conocerse. En ella descubriremos además muchas historias en las que la serendipia (un hallazgo valioso que se produce de manera accidental o casual) es la protagonista y añoraremos las instantáneas Polaroid.

Y ya por fin, ataqué con ganas Palmeras en la nieve, de Luz Gabás. Una vez superadas las primeras hojas, en las que se hace una introducción de todo lo que va a venir después, me dejé llevar por las aventuras de Kilian y Jacobo, dos hermanos del Pirineo aragonés, que se marchan a trabajar a los cacaotales de Fernando Poo, y por la historia que descubre Clarence, la hija de Jacobo años después de que sus padres regresaran de la isla africana. Una novela de pasiones, amor, intríngulis familiares e historia de la que me pareció un tanto pesado el final. Aun así, le doy buena nota pero no se la recomiendo a los impacientes porque es muy larga y da muchas vueltas.

Con esta buena racha de lecturas, la lectura final de octubre solo pudo mejorar el resultado de este mes. El título de la novela que más me ha llegado directa al corazón en lo que llevamos de año es Una madre y su autor es Alejandro Palomas. Ya me la había recomendado una compañera del Club de Lectura hacía un tiempo y desde luego, superó todas mis expectativas. Con este libro me he reído y he llorado a partes iguales con Amalia y su familia, y me he sentido identificada en muchos momentos. Una madre es un homenaje a todas las madres del mundo, esas que se ponen el mundo por montera por sus hijos. Más que recomendado, recomendadísimo.

Citas…

La cita del mes no podría ser para otro libro que no fuera el de Una madre, de Alejandro Palomas. Aunque tengo un arsenal de ellas y una en especial que no voy a reproducir aquí por lo íntima y personal que es (hizo que se me empañaran los ojos de lágrimas mientras iba en el tren camino del trabajo), me voy a quedar con esta otra:

“Pero yo estoy aquí y seguiremos balanceándonos juntas el tiempo que haga falta. Y si tengo que hundirme para que flotes, me hundiré. Y si tengo que arrancarte del agua para que me vivas, te arrancaré, duela lo que duela. Porque no tengo nada mejor que hacer en la vida, hija. No hay nada mejor que hacer en la vida. Para una madre, no”.

De mi puño y letra…

O más bien de mi ordenador y teclado, este mes he escrito un par de relatos: uno para el concurso de microrrelatos de la Cadena Ser junto a la Escuela de Escritores, en el que la frase de inicio era “Y cómo es que nunca cambiaron el bombín”. Aquí podéis ver el resultado; y otro para el taller de “Móntame una escena” de Literautas, en el que había que usar la frase “el sobre estaba vacío”. Aquí podéis leerlo y también aquí.

Descubrimientos…

El descubrimiento de este mes tiene que ver con la fuerza que han ganado en redes sociales, blogs, etc. la segunda, tercera y cuarta parte de las historias de Lila y Lenù, las amigas de La amiga estupenda, de Elena Ferrante. Tengo muchas ganas de empezar a leer Un mal nombre, la segunda entrega pero ya se puede leer un avance de La niña perdida, la cuarta entrega.

Sorteo Alicia en el País de las Maravillas…

Este mes de octubre ya se conocieron las ganadoras del sorteo de Alicia en el País de las Maravillas que organicé junto a mi madrina del blog Valen más mil palabras que una imagen. Puedes consultarlas aquí. Yo me encargué de enviar el segundo y el tercer precio, dos packs de marcapáginas que fueron a Ciudad Real y a  Laguna de Duero.


En noviembre…

En noviembre se cumple un año desde que puse en marcha y en serio el blog de Reportera Literaria. Para ello, he puesto en marcha un sorteo que tiene como propósito elegir la mejor reseña de este año. Hay un total de 37 y, aunque la participación por ahora no es muy alta, encabeza el listado de votos Heima es hogar en islandés, de Laia Soler. El premio que se sorteará será un ejemplar del libro de la reseña más votada.

En materia de libros para noviembre, además de Como agua para chocolate, de Laura Esquivel, libro que estoy leyendo ahora, tengo como tarea del Club de Lectura de Parla Este el de Mystic River, de Dennis Lehane.

Este mes también procuraré participar en el taller “Móntame una escena”, de Literautas, en el que el requisito de este mes es escribir un relato que lleve por título “El lápiz mágico”.

30 de octubre de 2015

Una madre, de Alejandro Palomas

Hay libros de los que es muy fácil extraer el argumento porque la historia que cuentan es sólida y palpable: se puede ver, oler, escuchar, tocar o, incluso saborear.  Hacer su reseña es coser y cantar: explico la historia, la trama, los personajes, el ambiente, los detalles que más me han llamado la atención.

Pero hay otros libros que tienen más que ver con los sentimientos, con lo que nos pasa por dentro, y con ellos no basta hacer un resumen. Para nada. Esas reseñas me salen un poco más filosóficas porque hablan de las parcelas más abstractas de nuestras vidas. Esos libros dejan una huella en ti. Cuando, pasado un tiempo, olvidas el argumento, la trama, lo tangible, recuerdas, sin embargo, las sensaciones, las emociones que te han dejado impregnadas.

Una madre, de Alejandro Palomas, entra dentro de este segundo tipo. Hacía mucho que no se me empañaban los ojos leyendo algo. Hacía mucho que no tenía que dejar de leer porque lo que estoy leyendo me duele pero, a la vez, me sirve como terapia. Y también hacía mucho que no me reía tanto con un libro entre las manos.

Todo: la risa, el llanto, el alivio del dolor lo he sentido de la mano de Amalia. Amalia bien podría ser mi madre, o la tuya. Amalia es, como bien dice el título, una madre. Acaba de divorciarse después de más de 50 años de matrimonio. Tiene tres hijos, Silvia, Emma y Fer, cada uno con una historia diferente, como las que podamos tener cada uno de nosotros. Vive por y para sus tres hijos, igual que su madre Ester lo hizo en su día por ella y su hermano Eduardo.

Amalia es despistada, ingenua, padece de verborrea y su risa es contagiosa. Es el pegamento que mantiene unido a la familia, es el pilar de todos y cada uno de ellos. Es el alma mater. Es MAMA. Desde su inocente punto de vista lucha por todos y cada uno de sus hijos y los mantiene a flote. ¿Acaso os suena?

Amalia es todas nuestras madres (o la mayoría, claro está que siempre hay excepciones). Es nuestro Pepito Grillo, nuestro salvavidas, nuestro recurso, la que nos dio la vida, la que siente "eso" por la personita que ha nacido de su vientre. Amalia es una madre cualquiera, una heroína anónima de esas que levantan la vida y se la ponen de montera por sus hijos.

Y Una madre es un tributo a todas esas madres que cuidan de nosotros, que nos hacen venirnos arriba, que están a nuestro lado siempre, incondicionales. Gracias a todas las Amalias porque, ¿qué sería de todos nosotros si no fuera por ellas?

“Pero yo estoy aquí y seguiremos balanceándonos juntas el tiempo que haga falta. Y si tengo que hundirme para que flotes, me hundiré. Y si tengo que arrancarte del agua para que me vivas, te arrancaré, duela lo que duela. Porque no tengo nada mejor que hacer en la vida, hija. No hay nada mejor que hacer en la vida. Para una madre, no”.