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27 de abril de 2017

La buena lluvia sabe cuándo caer, de Anchee Min

Los caminos hasta llegar a un libro son muchos: recomendados por amigos, goodreads, otros blogs, un escaparate,… Yo he estado intentado recordar cómo y por qué un día elegí La buena lluvia sabe cuándo caer, de Anchee Min, y no doy con el origen. Probablemente estaría buscando obras de autores extranjeros porque siempre me apetece leer desde otros puntos de vista. El caso es que la forma en que este libro llegó a mis manos tiene mucho que ver con su propio título.

La novela de Anchee Min es un relato autobiográfico sobre sus primeros años en China pero, sobre todo, su vida en Estados Unidos. El paso de un país comunista a otro capitalista (de hecho, a la mayor economía capitalista del mundo) es un reto hacia la persona que te han enseñado a ser en los momentos más tiernos de tu infancia que, según dicen, son los que marcan el carácter de un adulto.

Anchee Min logra salir de su China natal por una concatenación de casualidades del destino. En esa parte del relato he de decir que, a pesar de que sabía que había logrado llegar a EE.UU., sufría mucho por ella porque todas las barreras que conseguía pasar eran por azar. Se rifaba un poco de suerte y le tocó a ella.

Sin embargo, su periplo hasta ese momento fue duro: realizó trabajos forzados en campos de cultivo;  fue nombrada persona non grata por supuesta afinidad con a Madame Mao; pasó hambre y muchas penurias; enfermó gravemente en varias ocasiones; y sufrió mucho por su familia.

Su llegada a la tierra prometida tampoco transcurrió por una alfombra roja, sobre todo los primeros años. Anchee Min aterrizó en Chicago sin saber nada de inglés y con un visado de estudiante que caducaba unos meses después. Como no entendía el idioma, al principio le era prácticamente imposible encontrar un buen trabajo y, durante mucho tiempo, se tuvo que buscar la vida como buenamente pudo. Además de la parte económica, la soledad y la lejanía de su país natal era una constante en los primeros años en América.

La forma en que hace malabares para combinar la universidad, el aprendizaje del inglés y la supervivencia económica es digna de estudio. Pero lo que Anchee Min quería era conseguir la nacionalidad estadounidense para poder trabajar de forma legal en este país. En varias ocasiones menciona en el libro que, en aquel momento, le hubiera gustado ser un indigente americano, porque al menos ellos sabían inglés y tenían permiso para trabajar.

La historia con su primer marido supone un punto de inflexión en la vida de Min. La forma de ser de él, muy inclinada a pensamientos budistas y taoístas, influye mucho en ella pero no tanto como para dejar atrás todo lo que supuso crecer en la china comunista de Mao. A pesar de ello, la filosofía americana va calando muy poco a poco en Anchee Min, sobre todo tras conseguir la nacionalidad y el nacimiento de su hija Lauryann.

La buena lluvia sabe cuándo caer es un relato a dos tiempos con los que Anchee Min pone al descubierto quién es a través de su historia de una manera extremadamente sincera. Como ella misma dice al finalizar el libro: “Hoy en día mi vida significa para mí profundizar en el conocimiento personal, estar en contacto conmigo misma, superarme día a día y, sobre todo, disfrutar de la vida”.

Biblioterapia: conocer y amar las raíces


Cuando uno cambia de residencia lo hace persiguiendo un trabajo mejor, un amor o, directamente, un sueño. Pero, ¿qué pasa con lo que queda atrás? ¿Qué ocurre con el sitio en el que te has criado o la gente de la que te has rodeado buena parte de tu vida? Eso no se olvida nunca. Se lleva dentro, duele no tenerlo cerca y se echa mucho de menos.

Los que no hayáis crecido en el mismo lugar en el que vivís ahora, sabréis de qué va el tema. Este libro podría ser una buena receta para muchas facetas de la vida pero conocer las raíces, amarlas, con sus bondades y defectos, y ser embajador de ellas allá donde vayas es, a mi modo de ver, una de sus principales indicaciones de uso.

Anchee Min quiere salir de su tierra para lograr un futuro mejor pero le duele lo que queda allí y la forma en que se queda. También echa de menos sitios, costumbres, la cultura… Entonces, ¿cómo se puede llegar al equilibrio?

20 de febrero de 2017

Salvaje, de Cheryl Strayed

Decimos que febrero es el mes del amor. Aunque normalmente nos referimos a la vertiente más romántica de la palabra, mi mes de febrero de 2017 lo estoy dedicando a uno de los amores de mi vida: descubrir sitios. Y no es que esté viajando físicamente, no. Estoy dedicándome a encontrarme a través de los libros de viaje. Si en el anterior post ya os hablé de Días de viaje, de Aniko Villalba, y os dije que me había enamorado de él, creo que lo que siento por Salvaje, de Cheryl Strayed, es un amor divino, fuera de lo común.

Nunca antes había tenido la sensación de que un título fuera tan acertado para un libro. Salvaje es absolutamente salvaje, por las cosas que cuenta pero, sobre todo, por cómo las cuenta. A pesar de que en un primer momento abrí el libro para ver de qué iba, ya no pude dejarlo. No esperaba que fuera a atraparme tan rápido, ni tan hondo. He tardado más de diez días en leerlo, y no es que sea un libro largo, pero es que no quería que terminara. Leyéndolo me he aplicado una terapia que ahora está muy de moda en otras vertientes de la vida: he hecho slow reading, lo he leído muy lento.

Salvaje es una crónica autobiográfica: Es la historia de Cheryl Strayed (strayed en inglés significa extraviada), de cómo una mujer de 22 años sufre el fallecimiento de su madre, la pérdida de su familia, la ruptura de su matrimonio y de cómo su mundo se desmorona entre hombres que no significan nada para ella y un tonteo con drogas que no auguraban buen fin. “Por fin comprendía lo que la heroína había representado para mí: el anhelo de tener una escapatoria cuando, de hecho, lo que yo buscaba era una vía de acceso”.

Esa vía de acceso al cambio de sentido fue el SMP, el Sendero del Macizo del Pacífico, un camino para excursionistas que discurre por los estados americanos de California, Oregón y Washington, entre las fronteras con México y Canadá, de más de 4.200 kilómetros.

Con la única compañía de Monstruo, una mochila a la espalda de más de la mitad de su peso, Cheryl Strayed comenzó en junio de 1995 su camino en el SMP en el desierto de Mojave, al sur de California. En los siguientes 1.400 kilómetros de andadura hasta el Puente de los Dioses, en Oregón, Cheryl camina, cambia la ruta de viaje, sufre el desgaste en sus pies, pasa hambre, recibe cartas, lee, se topa con animales variados, vive lugares, duerme en plena naturaleza, conoce a mucha gente que le aportará grandes experiencias pero, sobre todo, conecta con ella misma.

Todo el relato de su viaje a pie por el SMP se entremezcla de manera fluida con recuerdos y vivencias de cuando era niña, de su madre, de su padre, de su padrastro, de sus hermanos, de su exmarido, de sus amigos,… de su vida. “Es imposible saber por qué ocurre una cosa y no otra. Cuál es la causa de qué. Qué destruye qué. Qué lleva a que unas cosas florezcan o mueran o cambien de rumbo. Pero yo, allí sentada esa noche, tenía la casi total certeza de que, a no ser por Eddie, no me habría encontrado a mí misma en el SMP”.

Desde luego, este libro de Cheryl Strayed, se coloca directamente en mi Top 10 de libros, de hecho, por ahora se sitúa en el número 1. Sin duda, la lista de lecturas de cada uno de nosotros, sean del tipo que sean, nos definen como personas. Seguro que si echáis un vistazo a la mía, podéis sacar muchas conclusiones. Desde luego, este mes de febrero estoy encontrándome a mí misma en experiencias que me parecen alucinantes, historias de superación personal, de transformación emocional, de crecimiento.

Sendero del Macizo del Pacífico (SMP)

En este libro que acabo de reseñar la protagonista principal, sin lugar a dudas, es Cheryl Strayed, pero el SMP interpreta un papel secundario desde el protagonismo más absoluto. Es este sendero el que, con todas sus trabas, belleza, recorrido e historia ayudan a Cheryl a encontrarse a sí misma.

La belleza de los paisajes tiene que ser asombrosa y, aunque en el relato, podemos hacernos una ligera idea a través de las descripciones, he querido ver algunas fotografías y he encontrado estas que aquí os dejo, aunque hay mil. También hay una película, protagonizada por Reese Witherspoon, que veré en nada.




8 de octubre de 2015

La librería de las nuevas oportunidades, de Anjali Banerjee

Como ya os dije en el resumen de septiembre, la semana pasada comencé a leer Palmeras en la nieve, de Luz Gabás. Lo empecé y lo cierto es que me enganchó, aunque no es de esos libros que me emocionan hasta querer seguir leyendo en lugares y momentos intempestivos (aunque lo terminaré, fijo). 

El caso es que estaba navegando por mi lista de blogs y encontré una reseña en elblog de Laky, Libros que hay que leer, de un libro titulado Olivia o la lista de sueños posibles (que será mi próxima lectura). Y, leyendo, leyendo, llegué a esta frase: “Me esperaba una novela con más amor y más magia. No sé, algo del estilo de La librería de las nuevas oportunidades, por ejemplo”. Y no hubo más que decir.

La librería de las nuevas oportunidades, de Anjali Banerjee, es de ese tipo de novelas que me gusta por tres cosas: hay libros, hay amor, y hay una persona que cambia su estilo de vida. Últimamente leo muchos libros de este tipo de géneros. Lo sé. Y me parece bien.

En esta novela, como os digo, hay libros. Porque Jasmine, la protagonista, es una mujer de negocios que decide trasladarse al sitio en el que se crió, Shelter Island (Seattle), tras divorciarse para encargarse durante un mes de la librería de su tía Ruma, que tiene que viajar a la India para curar su corazón cansado. Además, en este libro, como personajes secundarios aparecen Jane Austen, Edgar Allan Poe, el Dr. Seuss y un largo etcétera.

También hay amor, y es que durante toda la novela a Jasmine le llegan continuos mensajes de que no debe nunca dejar de creer en el amor y en la posibilidad de volver a enamorarse. Y alguien llega a tocarle la fibra sensible, alguien muy muy especial. También surgirá este sentimiento en la tía Ruma, en la hermana de Jasmine, Gita, o en Tony, el ayudante de la librería.

Por último, hay un cambio de vida. Jasmine controla en Los Ángeles carteras de inversiones, es decir, maneja el dinero de sus clientes. Y, la verdad, le gusta mucho lo que hace y es muy buena en su trabajo. Incluso, al principio, cuando llega a la librería de la tía Ruma ni se acuerda de su pasión por los libros, que desarrolló cuando era tan solo una niña. Pero en poco tiempo va recibiendo señales sobre su mano diestra para regentar la librería.

A todo esto, se le añade un punto de fantasía que, por lo general, me suele chirriar bastante (en realidad, no suelo leer este tipo de género). He de decir que al inicio de la novela pensé que eso lo tenía que reseñar como algo negativo. Sin embargo, según avanzaba me fui metiendo en la historia y lo olvidé. Porque la fantasía está tratada de una manera elegante, encajada en el libro a través de la mitología india (y esto me recuerda lo mucho que me gustó Heima es hogar en islandés y que también tiene ese toque mágico).

Como he comentado antes son muchas las novelas que leo en las que los protagonistas deciden dar un giro a su vida. Son personajes que están cansados de su existencia a pesar de que tienen éxito, dinero y reconocimiento. Y, además, quieren cambiar todo esto por una vida más sencilla, relajada y dedicada normalmente a una actividad tradicional, en este caso, el oficio de librero.


Y ya a modo de conclusión: me gustaría quedarme a vivir en la librería de la tía Ruma. Esta historia tiene la mayor parte de los ingredientes que poseen los libros por los que me siento atraída en este momento. Puede que sea una señal que me indique que cambie de oficio. Y puede que lo que más me gustara en esta vida es ser librera. Algunos me llamarían loca pero como dice la tía Ruma “nunca estarás completamente segura de nada. Pero en esta vida hay que arriesgarse, ¿verdad?”. 

10 de marzo de 2015

El gran Gatsby, de Francis Scott Fitzgerald

El gran Gatsby sonaba como una de las novelas imprescindibles de la literatura del siglo XX, por eso, el pasado mes de febrero, la elegimos como una de las lecturas del mes en el Club de Lectura Parla Este. Me enfrentaba a ella con ganas pero sin tener mucha idea del argumento (tampoco había visto ninguna de las dos versiones cinematográficas).

Así que cogí prestado el libro de la biblioteca y a mediados de febrero, comencé a leer. Al principio no sabía por qué pero no conseguía ni engancharme ni enterarme muy bien de la historia. El resultado: me leí dos libros entre medias hasta que, apurada porque la fecha de la próxima reunión estaba cerca, fui a la biblioteca y cogí otro ejemplar de otra editorial con otra traducción.

Et voilà. ¡Era la traducción lo que me estaba paralizando! Bueno, eso y que la primera parte de la novela es la más liosa hasta que entras en contexto. Pero ya está. Después de resolver ese incidente, fue coser y cantar.

El gran Gatsby es un libro ambientado en los felices años 20. Todo empieza cuando Nick Carraway, el narrador y parte protagonista de la historia, se muda para trabajar en bolsa a Nueva York, en concreto a un pueblo de Long Island conocido como West Egg. Justo en frente de su casa, vive un hombre muy rico llamado Jay Gatsby.

La mansión de Gatsby, en continuo estado de fiesta, se convierte en la metáfora por la búsqueda de la diversión, del escape y la evasión de la época. Siempre repleta de gente (invitados de otros invitados de otros invitados), de alcohol, baile y personajes muchas veces llevados al surrealismo, esta casa es punto de reunión diario para la alta sociedad de los felices años 20 americanos; gente que después se revela vacía, hipócrita, que huye de la parte más fea de la vida. En este sentido, el libro supone una dura crítica a este comportamiento, a este tipo de vida sinsentido que imperó durante un tiempo en la sociedad americana de la época.

Embaucado por el éxito, el glamour y el ambiente festivo que se vive en la mansión de Gatsby, Carraway siente una gran curiosidad por saber más acerca de ese tipo. Sin embargo, a pesar de que todos conocen a Gatsby, nadie sabe quién es, de dónde viene ni a qué se dedica. Eso sí, corren rumores, muchos rumores. Solo a lo largo de las páginas iremos descubriendo, a pinceladas, la verdad de toda la historia.

Como a mitad del libro, cuando ya se ha presentado la trama general en el que se enmarca la historia, el autor empieza a centrarse en una historia particular. Y es en este contexto en el que se entremezclan varias historias de amor, trágicas en su mayoría, marcadas por un importante halo de intereses, del dinero por encima de todo. Debido al maltrato que se le da al amor, descubriremos personajes interesados, frívolos, clasistas e insoportables en muchos casos.

Sobre el final no quiero desvelar mucho, nada más que es duro, frío. Es una metáfora y una reflexión sobre los valores de la época. Merece la pena dejarse llevar por las primeras páginas de la novela, algo más “pesadas”, para acabar en él. Un fin digno de hacernos parar un momento y pensar, pensar…


Los felices años 20


El Gran Gatsby se enmarca dentro de esta época también conocida como “Años Locos” y que se corresponde con un periodo de prosperidad económica en EEUU desde principios de la década hasta el crack del 29 y después la Gran Depresión. Os dejo un documental de La noche temática en el que se aborda el crack de la Bolsa de Nueva York de 1929 a partir de las causas, centrándose en el fenómeno especulativo de los "felices años 20".


15 de enero de 2015

Qué se lee ahora en... Estados Unidos

Me da cierta curiosidad saber qué lee la gente en otras partes del mundo. Además, es una forma de adelantarme a títulos que puede que lleguen a España dentro de un tiempo. Y, si da la casualidad de que descubrir algo que me gusta y no puedo esperar, siempre tengo la oportunidad de leerlo en inglés (siempre y cuando esté en inglés, claro).


Esta semana me he entretenido en echar un vistazo al top ten de la mayor cadena de librería de Estados Unidos, Barnes & Noble, y a Amazon.com, para ver qué leen los americanos. Pues bien, haciendo una mezcla entre ambos, estos son los libros que tienen en su Top 5.

El Top 5 de lo que leen los americanos


The girl on the train, de Paula Hawkins. Novela debut de esta escritora que se estrena con un thriller que parece estar causando sensación en los EEUU. Acaba de ser publicada también en Reino Unido. Tiene pinta de que llegará a España.

Ghost boy, de Martin Pistorius. Libro testimonio sobre las vivencia de Martin Pistorius, un chico que a los 12 años y de forma misteriosa cayó en una enfermedad que le dejó atrapado en su cuerpo.

All the light we cannot see, de Anthony Doerr. Narra la historia paralela de un niño alemán huérfano y una niña francesa ciega afectados por la Segunda Guerra Mundial, que en un momento de la novela cruzan sus vidas.

Unbroken, de Laura Hillenbrand. Una historia también ambientada en la Segunda Guerra Mundial que comienza con dos náufragos que, pidiendo auxilio, se ven amenazados por un bombardero japonés. La historia está ya traducida al español bajo el título de "Invencible".

The Life-Changing Magic of Tidying Up, de Marie Kondo. Un bestseller de autora japonesa en el que mediante el método KonMari enseña al lector a mantener organizado la casa. De hecho, el subtítulo del libro es algo así como "el arte de limpiar (emplea la palabra decluttering que es eliminar aquellas cosas innecesarias) y organizar". Desde luego, me llama la atención que sea uno de los libros más vendidos. Cuando llegue a España habrá que echarle un vistazo...

Los cinco tienen buena pinta aunque yo me animaría con principalmente con The girl on the train y All the light we cannot see. Veremos cuál de ellos llega antes a nuestras librerías.