Mostrando entradas con la etiqueta mónica gutiérrez. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta mónica gutiérrez. Mostrar todas las entradas

21 de febrero de 2019

[12] Cinco novelas recomendadas para amantes de las librerías

Entre las ciento y pico reseñas que llevo escritas en este blog a día de hoy, hay libros de todo tipo, aunque está claro que algunos temas sobresalen por encima de otros porque, simplemente, me chiflan. Por ejemplo, puedes encontrar mucho feel good, viajes, introspecciones, japoneses,... Dependerá un poco del punto de vida en el que me encuentre pero, por lo general, encontrarás menos novela negra y de fantasía que libros de desarrollo personal.

El género del que voy a hablar hoy (y sí, lo llamo género) tiene ese halo halo romántico y nostálgico que tanto nos atrae a los amantes de los libros y al que pocas veces nos resistimos. Se trata de las novelas sobre librerías.

En los últimos años he leído muchas novelas en las que las librerías y los libros son parte fundamental de la historia; al fin y al cabo, los escritores son amantes de los libros y así queda reflejado en sus obras. Pero es que, además, he encontrado muchas novelas en las que las librerías y los libros son los verdaderos protagonistas

Para mí, este tipo de lectura es reconfortante; es como si estuviera con un amigo; es casa. Suelen relatar historias locas de gente que se quiere dedicar a ser librero, ¡qué disparate!, ¿verdad? O a lo mejor no tanto. Juzga por tí mismo. Por cierto que, en esta lista, el orden de los factores no altera el producto.

La librería ambulante, de Christopher Morley. El día en que el profesor Roger Mifflin se presenta en la granja Hellen McGill con la intención de venderle al hermano de esta una librería ambulante dispuesta en un carro tirado por un caballo, Helen decide ser ella misma quien la compre para evitar que su hermano vuelva a dejarla sola. Pero es que, además, se plantea que es hora de que ella se tome unas merecidas vacaciones después de quince años de entrega total a la granja y a su hermano y se marcha a vender libros por la América rural. 

En este libro los protagonistas son los libros, y hay un gran número de referencias y citas. Pero, si por algo se colocó en el top ten de mi lista de 2016 es porque en esta historia hay una persona que cambia de estilo de vida y emprende una aventura que, para más deleite mío, es una aventura con libros, y en itinerancia. Amantes de los libros y de los viajes, ¿qué más se puede pedir?

La librería del señor Livingstone, de Mónica Gutiérrez. Agnes Marti es una arqueóloga catalana en paro que decide trasladarse a Londres con el fin de encontrar ese trabajo que tanto desea. Su misión no le resultará fácil pero el camino la llevará por azar (y también un poco por su escaso sentido de la orientación) hasta la librería del señor Livingstone, un viejo librero gruñón adorable que busca un ayudante de librería de cuento.

Para los enamorados de la literatura, de los libros y de las librerías, esta novela es un paraíso. Contiene multitud de referencias a novelas y guiños a escritores en cada una de sus páginas. Y, sobre todo, refleja a la perfección el mundo literario y feel good de las novelas de Mónica Gutiérrez

La librería de las nuevas oportunidades, de Anjali Banerjee. Los ingredientes de esta novela son un cóctel para mí porque reúne tres de las cosas sobre las que más me gusta leer: hay libros, porque Jasmine, la protagonista, es una mujer de negocios que decide trasladarse al sitio en el que se crió, Shelter Island (Seattle), tras divorciarse para encargarse durante un mes de la librería de su tía Ruma; hay amor,  y es que durante toda la novela a Jasmine le llegan continuos mensajes de que no debe nunca dejar de creer en el amor y en la posibilidad de volver a enamorarse; y hay una persona que cambia su estilo de vida, que pasa de gestionar carteras de inversiones a regentar una librería. Si a esto le sumamos un puntito de magia, el resultado es una novela con la que disfrutar, y mucho.

La librería de los finales felices, de Katarina Bivald. Sara Lindqvist es una chica sueca que vive de forma solitaria entre sus libros. La pérdida de su trabajo en una librería coincide con la invitación de su amiga Amy Harris, con la que se cartea e intercambia libros, para que la visite en Broken Wheel, un pequeño pueblo de Iowa, en Estados Unidos. Sin embargo, el viaje que Sara había planeado se trastoca cuando, al llegar a Broken Wheel descubre que Amy, que es una anciana, acaba de morir. A partir de ese momento, Sara, que es bastante solitaria, tendrá que aprender a sentirse querida por los habitantes  de este pueblo que, a pesar de ser extraños, se comportan de manera muy hospitalaria.

Si hay algo que me gustó de este libro es la cantidad de reflexiones y de recomendaciones interesantes que aporta, sobre todo de literatura norteamericana.

La librería, de Penélope Fitzgerald. La protagonista de esta novela se llama Florence Green, es viuda y vive de forma modesta en Hardborough (Inglaterra), un pueblo pequeño y poco desarrollado, con pocos servicios y comercios, motivo por el que Florence pensó que sería buena idea abrir una librería. A buena parte de los habitantes del lugar, esta iniciativa les parece una locura y otros son bastante reticentes pero las ganas de la Florence pueden con todo.

La librería no es una novela que me encantara en su momento pero tiene dos cosas que me parecieron de lo más interesantes: la parte en que la autora decide empezar a vender Lolita, la obra de Vladimir Nabokov; y la otra es el personaje de la protagonista: una mujer pequeña, menuda, de hábitos predecibles y muy modesta. Pero tiene coraje, fuerza, valor, perseverancia, lealtad a sus ideas, a la vez que tolerancia y respeto por los demás.

Además de los cinco anteriores, aquí puedes encontrar más novelas sobre librerías. Y, porfa, si tienes alguna recomendación para mí, ¡déjamela en comentarios!

3 de octubre de 2018

Todos los veranos del mundo, de Mónica Gutiérrez (Serendipia)

Hace tiempo que estoy prácticamente desaparecida del blog. Todo tiene su explicación y ya os lo avanzaba en una entrada de hace justo un año. En aquel momento dudaba de si había dejado de conectar con la lectura o si, simplemente, mi crisis lectora estaba más relacionada con el cansancio que acumulaba.

Ahora ya tengo mi respuesta y no tengo mejor modo de celebrarla que volviendo al blog con una nueva reseña de un libro de mi género favorito, el feel good. Pero es que, además, este no es un libro feel good cualquiera. No. Para nada. Es lo nuevo de Mónica Gutiérrez (Serendipia), Todos los veranos del mundo. Un par de entradas más abajo, solo separados por El libro de los Baltimore, de Joël Dicker, podéis leer la reseña de su libro anterior, La librería del señor Livingstone.

Helena es abogada y trabaja para uno de los bufetes más importantes de Barcelona. A finales de verano, unas semanas antes de su boda, se reúne con su familia en el pueblo de su infancia para descansar y hacer los preparativos para la gran fecha. Lo que Helena no sabe en ese momento es que, durante esos días, sucederán cosas que le harán desprenderse de su caparazón y ver la vida desde otro punto de vista: aprenderá a entender a su madre, se reconciliará con su hermana Silvia, se refugiará en su hermano Xavier, conocerá a un librero sabio con acento inglés y cara de ratón y se reencontrará con su viejo amigo de la infancia, Marc Saugrés.

El carácter de Helena va mudando conforme pasan los días en ese pueblo del Pirineo catalán donde el tiempo pasa de otra manera y los problemas se relativizan e incluso desaparecen. El mal humor y los resentimientos van dejando espacio a una Helena que viste calcetines de colores, relajada, tranquila y en paz que, progresivamente, va descubriendo quién es y lo que quiere.

Y es en ese punto, más o menos a la mitad del libro, que aparece el personaje femenino que tanto me gusta de las novelas de Mónica Serendipia. Ese hada vulnerable pero fuerte, indecisa pero segura, que tiene el valor de cambiar el rumbo de su vida para ser fiel a lo que realmente es.

Vuelven a aparecer en este libro esos elementos característicos de la novela feel good con los que tanto disfruto: un pueblo que huele a galletas de vainilla; un bar donde se comen las mejores aceitunas del mundo; un jardín que huele a jazmines decorado con luces navideñas; y una librería en la que podría quedarme a vivir.

También están las numerosas referencias a libros y autores tan propios de las novelas de Mónica, por las que puedes navegar hasta perderte; y esos negocios con encanto que a todos nos gustaría regentar. Siempre es un placer volver a soñar despierta con este tipo de novelas, recuperar la paz y el sentido de tu vida.

[…] Quiero dejar de ser tantas cosas a la vez para convertirme solo en una: una mujer con un libro abierto entre las manos, solo eso, ¡eso es lo que quiero!

Otras reseñas de los libros de Mónica Gutiérrez

Entrevistas y colaboraciones

 Lee más sobre feel good

 Si te interesa este libro, también te gustará...

#LeoAutorasOct


En octubre de 2016, se popularizó en las redes sociales la iniciativa "Leo Autoras Octubre" para visibilizar la labor de autoras de todo tipo. De nuevo este 2018, la propuesta se ha retomado y quiero hacer mi contribución con esta lectura de Mónica Serendipia y con las que tienen que venir este mes. Ya estoy leyendo Soñar bajo el agua, de Libby Page y dentro de unos días tendréis también la reseña.


31 de enero de 2018

La librería del señor Livingstone, de Mónica Serendipia

El feel good vuelve de nuevo a este blog. Si en el post anterior os decía que ponía punto y final a mi año lector 2017 con Tu año perfecto, de Charlotte Lucas, ahora os vengo a contar que no podía haber empezado mejor 2018 que con La librería del señor Livingstone, de Mónica Gutiérrez.

Leer este libro es entrar en el inconfundible mundo de Mónica Serendipia (como se conoce a la autora en la blogosfera literaria): protagonistas acorazadas que deshacen la madeja con pasos de bailarina; personajes secundarios que lo inundan todo; la parte más cálida del otoño, del invierno y del frío; una historia de amor y de amistad entre personas muy dispares; un toque de misterio; y entornos idílicos, algo melancólicos y muy bellos que recogen y transmiten paz.

Agnes Marti es una arqueóloga catalana en paro que decide trasladarse a Londres con el fin de encontrar ese trabajo que tanto desea. Su misión no le resultará fácil pero el camino la llevará por azar (y también un poco por su escaso sentido de la orientación) hasta la librería del señor Livingstone, un viejo librero gruñón adorable que busca un ayudante de librería de cuento.

Para los enamorados de la literatura, de los libros y de las librerías, esta novela es un paraíso. Contiene multitud de referencias a novelas y guiños a escritores en cada una de sus páginas. Además, como en todas las novelas de Mónica, los lugares se convierten en protagonistas y la librería de dos plantas con una cúpula desde la que ver las estrellas en el segundo piso es de ensueño.

Y, a pesar de que este trabajo es algo transitorio para Agnes, el ambiente y cada uno de los peculiares personajes la envuelven y la hacen sentir como en casa, y el hada de los pies descalzos se convierte rápidamente en el ojito derecho del señor Livingstone.

En este libro de Mónica Serendipia también hay un toque de misterio, que es el que introduce el amor y serán el amor y la librería quienes removerán los cimientos de Agnes Marti, una arqueóloga que viajó a Londres para buscar otra cosa bien distinta.

Sin embargo, para los que se relajan y confían en la vida, hay mucho más allá para ellos. Y no podría ser de otra manera para Agnes Marti.

Puedes leer también las reseñas de otros libros que he leído de Mónica Gutiérrez: El noviembre de Kate y Un hotel en ninguna parte.