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17 de abril de 2019

[13/2019] Vivir con abundancia, de Sergio Fernández

He de ser sincera. Cuando cogí este libro de la biblioteca, pensé que sería un manual sobre cómo conseguir dinero, ya que lo que quería era escribir acerca de métodos de gestión de la economía. El malentendido estuvo en la interpretación que hice de la palabra abundancia, aunque no tardé muchas páginas en darme cuenta de que debía cambiar la perspectiva si quería entender de qué iba aquello.

Vivir con abundancia, de Sergio Fernández es un manual para entender que la abundancia no tiene que ver solo con la riqueza económica, sino con la riqueza en armonía de todas y cada una de nuestras facetas como ser humano. Y, para encontrarla, existen tres premisas claves:

2 de abril de 2019

[11/2019] Mejor sin plástico, de Yurena González

Siete claves y cientos de trucos para disfrutar de una vida sostenible

Mi relación con la sostenibilidad está a punto de cumplir dos años, un hecho que, para una veleta como yo, significa que el tema se ha instalado en mi vida para siempre. Empecé preocupándome por la ropa que vestía, después por la comida que consumía, luego por los plásticos que compraba y, así, hasta que me di cuenta de que todo formaba parte de algo más grande: las ganas de vivir de forma más consciente y libre.

También es un hecho que en dos años no todo ha sido fácil ni perfecto, pero conocer las experiencias de otras personas me ha ayudado a evolucionar. Durante este tiempo he leído muchos blogs y libros que me han aportado claves, pistas, trucos y reflexiones en los momentos de ganas, curiosidad, dudas y bajón, que también los hay.

Uno de los libros con los que me he sentido más identificada últimamente es el de Mejor sin plástico, de Yurena González, autora del EcoBlog Nonoa. Lo que más me gusta de esta guía para vivir sin plástico es que recrea, con humor, naturalidad y soluciones, situaciones por las que hemos pasado alguna vez quienes estamos en este proceso. ¿O acaso no te has sentido un poco extraterrestre cuando llevas tus bolsas y envases a la compra? ¿O no te has decepcionado cuando tu desodorante casero te abandona en el momento menos oportuno?

19 de marzo de 2019

[09/2019] La felicidad después del orden, de Marie Kondo

Ahora que el método KonMari se ha puesto de moda por la serie sobre organización que emite Netflix, he vuelto a Marie Kondo, pero esta vez a su segundo libro, La felicidad después del orden. Hace un par de años reseñé su éxito mundial, La magia del orden, y, tras esta segunda lectura, he sacado dos conclusiones: la primera, que si has leído La magia del orden, no es necesario que leas La felicidad después del orden. En este último libro, se resume, en esencia, lo que ya enseñaba en el primero, salvo algunas puntualizaciones.

La segunda conclusión es que, aparte de aquello que saqué de provecho en La magia del orden, no he conectado mucho con esta segunda lectura. Lo más probable es que yo me encuentre en un momento de vida diferente y ese sea el motivo. Pero me explico un poco mejor.

Básicamente, el método Konmari consiste en ordenar tu casa de tal manera que solo te quedes con las cosas que te producen felicidad, aquellos con los que te sientes bien. Pero, para llegar a este punto, tienes que coger con tus manos cada objeto que posees y evaluar qué sientes. Si te da alegría, consérvalo, aunque sea una excentricidad. Si dudas, quizá sea el momento de darle las gracias y dejarlo ir. Y, si definitivamente no sientes alegría alguna, agradece su papel en tu vida y deséchalo. De esta manera, en tu casa solo tendrás cosas que te inspiren alegría y disfrutarás de ellas con mayor plenitud.

28 de febrero de 2019

Carla Llamas, de La Maleta de Carla: "Me hace feliz trabajar para mí misma y poder hacerlo desde cualquier lugar del mundo"

La entrevista de hoy me hace especial ilusión porque vamos a hablar de tres de las cosas que más me atraen en este momento de mi vida: viajes, emprendimiento y sostenibilidad. Y es que la protagonista, Carla, del blog La maleta de Carla, une todas estas cualidades en una armonía preciosa que se refleja en la eterna sonrisa de sus fotografías y stories de Instagram.

Esta entrevista la hice el pasado verano para un proyecto que finalmente no llegó a cuajar, pero no quería perder la oportunidad de publicarla aquí por varias razones: primero, porque me encantan Carla y su trabajo; segundo, porque de sus respuestas podemos extraer muchas cosas que aplicarnos en nuestra vida; y tercero porque ella ahora está en EEUU y en sus redes sociales podréis ver parte de su viaje sin plásticos.

19 de febrero de 2019

[06/2019] El libro de sinazucar.org, de Antonio R. Estrada

Dice un refrán popular que a nadie le amarga un dulce. De hecho, hemos acostumbrado tanto nuestro paladar al sabor adictivo del azúcar que el gusto natural de algunas comidas incluso nos desagrada. ¿Has probado a hacer una salsa de tomate sin azúcar, a beber un vaso de leche con cacao natural, a comer un yogur natural sin nada más, o a tomarte unas fresas lavadas y punto? Yo reconozco que, antes de conocer el movimiento real food hace más o menos un año, no había probado ninguna de esas cuatro cosas, y tampoco era consciente de la cantidad de azúcar que ingerimos en el día a día sin apenas darnos cuenta. Pero, desde que empecé a fijarme en las etiquetas de los productos, comencé a preocuparme más por este tema.

Fíjate en la imagen que he colocado a continuación. Impacta, ¿verdad? Pues este es solo uno de los ejemplos que puedes encontrar en el libro, en la web y en la cuenta de Instagram de Antonio Antonio R. Estrada, el fotógrafo y nutricionista deportivo que está detrás de la iniciativa sinazucar.org, que pretende concienciar a los consumidores acerca de las ingentes cantidades de azúcar que contienen algunos de sus alimentos favoritos.

Un bote de Infusión digestiva infantil de Mercadona contiene el 90,1% de azúcar y un 4% de plantas.
Un bote de Infusión digestiva infantil de Mercadona contiene el 90,1% de azúcar y un 4% de plantas

Pero, ¿tan malo es el azúcar?

Tanto para los adultos como para los niños, el consumo de azúcares libres se debería reducir a menos del 10% de la ingesta calórica total y una reducción por debajo del 5% de la ingesta calórica total produciría beneficios adicionales para la salud (el consumo excesivo de azúcar puede provocar caries, sobrepeso, obesidad, diabetes y riesgo cardiovascular). Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), en una dieta de adulto de alrededor de 2000 calorías diarias, el consumo de azúcar debería reducirse a menos de 25 gramos. “Esta cantidad supone unos seis terrores de azúcar, pero es que una sola lata de refresco ya lleva ocho”, explica Antonio. Por eso, en su cantidad justa no debería suponer un problema. Sin embargo, la cuestión es que actualmente consumimos tanto y de tan diversas maneras que ni siquiera nos damos cuenta. Es decir, tú puedes pensar que compras un paquete de azúcar en el súper y te dura meses en casa pero ese azúcar es el que tienes identificado y controlado. ¿Dónde está el otro? El “otro” está escondido en su mayor parte en los productos procesados que compramos, muchos de los cuales a veces incluso adquirimos convencidos de que son saludables.

En el Libro de sinazucar.org podrás descubrir dónde está ese azúcar que comemos y que apenas percibimos y, además, encontrarás alternativas sanas y saludables. Muchas veces comemos como lo hacemos por costumbre, hábitos y herencias pero, si quieres, lo necesitas o te apetece probar, se pueden hacer ciertos cambios.

En mi caso, desde hace casi un año he adoptado varios cambios y lo he notado sobre todo en el peso pero también en pequeños detalles que cada uno conocemos de nosotros mismos como, por ejemplo, estar menos pesada después de comer, no tener ansiedad cada vez que veo comida de cualquier tipo, menos dolores de cabeza y malestar físico,...

Creo que hacer este tipo de modificaciones después de años de costumbres arraigadas supone un esfuerzo pero me gusta afrontarlo de manera tolerante conmigo misma y con la gente que tengo alrededor. Los extremos, por exceso o por defecto, no me parecen sanos. Es decir, si voy de cumpleaños como tarta, porque me encanta. Pero he aprendido a disfrutar muchísimo comiendo fruta y frutos secos, algo que casi no hacía antes (podéis comprobarlo en mi Instagram). Pruebo todas las frutas de temporada porque, como dice @saludalosaludable_, "las frutas de temporada están preparadas para cubrir nuestras necesidades en función de las condiciones atmosféricas en que nos encontramos".

Y, como prueba de que este tipo de cambios no son rápidos, está mi experiencia con el cacao puro: ¡He tardado casi un año para que mi paladar se acostumbre al sabor de la leche con cacao sin nada de azúcar! Al principio, tenía que mezclarlo con Nesquick. Cuando se me acabó el Nesquick, le añadía un poco de azúcar, y así hasta que un día noté el placer de tomarlo solo con la leche.

Para conocer un poco más por qué pasan estas cosas y las alternativas que tenía a la hora de reducir el azúcar, el verano pasado le hice una entrevista a Antonio sobre el tema. Lo que hicimos fue repasar las comidas que hacemos a lo largo del día y buscar sustitutos porque, aunque al principio parezca difícil, alternativas hay, y bastantes.

Entrevista a Antonio R. Estrada, de sinazucar.org


Pregunta: Un desayuno típico: vaso de leche y cola cao con galletas o cereales, ¿cómo lo ves?

Respuesta: El problema del Cola Cao es que es cerca de un 80% azúcar. Al final, cada cucharada lleva poco cacao y mucho azúcar. Lo que estás añadiendo a la leche es azúcar y un poquito de cacao que le da color. Por otra parte, la mayoría de los cereales, llevan azúcar. Incluso los que no llevan azúcar, llevan edulcorantes. En el caso de las galletas debemos tener en cuenta que los nutricionistas lo consideran bollería. Al final, básicamente, son harinas, grasas y azúcar, como un croissant. Aunque no sea exactamente la misma formulación, no hay diferencia sustancial entre galleta y croissant. En las galletas sin azúcar, se sustituye el azúcar por edulcorantes, con lo cual te diría que las galletas hay que evitarlas y si las tomas de manera excepcional.

Una palmera de chocolate XXL (450g) tiene 132g de azúcar, equivalente a 33 terrones.
Una palmera de chocolate XXL (450g) tiene 132g de azúcar, equivalente a 33 terrones

En cuanto a los cereales, la mayoría de ellos tampoco tienen un gran valor nutricional porque son harinas refinadas y azúcares, o de nuevo edulcorantes. Con lo cual, imagínate, que a un tazón de leche le añades una cucharada de harina y otra de azúcar, lo revuelves,… y eso es lo que estás tomando cuando tomas cereales. Si quieres tomar cereales, mejor copos de avena como tal.

P: Y entonces, ¿qué desayuno?


R: Como alternativa, se puede utilizar cacao puro en polvo, que básicamente es cacao y ya está. El problema es que es un sabor más amargo. Si estamos acostumbrados al Cola Cao, el sabor que me va a dar el cacao puro en polvo es bastante más amargo, con lo cual hay que educar un poco el paladar. Se puede hacer de forma progresiva. Incluso hay gente que mezcla Cola Cao con el cacao puro en polvo para pasar progresivamente de un producto muy dulce a otro más amargo. Pero siempre hay que pensar como alternativas de desayuno algo que se aleje de lo tradicional. Se puede desayunar lo mismo que comerías en cualquier comida. Por ejemplo, un revuelto, huevos en tortilla, fruta, incluso restos de la cena anterior. Lo que pasa es que estamos acostumbrados a un sabor tradicional de desayunos tradicionales. Estamos ante un problema de educación y hábitos. Desde pequeños desayunamos una serie de productos que consideramos que son los esenciales para el desayuno. Sin embargo, en otros países no es así, no tiene por qué ser un desayuno basado en productos tradicionales. Puede ser un desayuno de algo que nos apetezca y que sea fácil de preparar. A veces una pieza de fruta cortada en trozos y huevos revueltos puede ser suficiente.

P: Estamos en verano, vamos a tomar el aperitivo y pedimos un refresco.


R: Los dietistas nutricionistas recomiendan evitar los refrescos por supuesto azucarados y también los tipo light y zero porque llevan edulcorantes y estos tienen un problema: pueden hacer que nos acostumbremos al sabor dulce, de tal forma que si de forma habitual tomamos refrescos edulcorados hace que nuestra sensación de dulzor disminuya y necesitemos sabores más intensos para satisfacer nuestro paladar. Eso hace que luego tengamos deseo de dulce. El problema no está en el refresco sino en que esto hace que desees otro tipo de alimentos dulces.

75g de Cacahuetes con Miel y Sal (Marca Eagle) tienen 10,5g de azúcar, equivalente a 2,6 terrones.
75g de Cacahuetes con Miel y Sal (Marca Eagle) tienen 10,5g de azúcar, equivalente a 2,6 terrones

P: Vale, ¿pues qué pido?


R: El deseo del dulce puede ser reducido acostumbrando al paladar a sabores menos dulces. Por ejemplo, cuando vayamos a tomar algo, podemos optar por un café con hielo e infusión tipo té verde con hielo y limón que tienen en cualquier cafetería y que no tiene por qué ser muy diferente de un refresco. Incluso, te puedes tomar una cerveza sin alcohol, porque está demostrado que no hay una cantidad de alcohol segura para el cuerpo. También te puedes tomar un zumo de tomate o agua, por qué no. Socialmente no está bien visto pero cada vez es más normal.

P: A la hora de comer, aparentemente, no hay azúcar a la vista, ¿o sí?


R: El peligro está generalmente en las comidas preparadas. El problema está en que en lugar de cocinar nosotros abrimos un producto ya cocinado comprado en el súper y lo calentamos. Por ejemplo, una lasaña. Esa lasaña no sabemos cómo está cocinada ni qué ingredientes tiene. Si le damos la vuelta al paquete descubriremos cómo muchos de estos productos llevan azúcar. Por ejemplo, la lasaña, como es un producto que lleva tomate, suele llevar azúcar muy por encima de lo que nosotros añadiríamos a la receta. Uno de los platos más consumidos en España según fuentes oficiales es la pizza, después de la ensalada. Por supuesto, una pizza comprada. Esos platos pueden llevar azúcar oculto. Una pizza barbacoa individual creo que tenía dos terrones de azúcar. Por tanto, es fundamental cocinar nosotros o, si consumimos platos preparados, leer bien las etiquetas.

Una pizza barbacoa individual tiene 17g de azúcar, equivalente a 4,2 terrones. Pizza analizada: Marca Palacios. Barbacoa para el microondas (Individual, 225g.
Una pizza barbacoa individual tiene 17g de azúcar, equivalente a 4,2 terrones. Pizza analizada: Marca Palacios. Barbacoa para el microondas (Individual, 225g

Lo mismo pasa con el tomate. Cada vez se hace menos en casa porque somos cómodos y vamos a algo rápido. Si tenemos que preparar pasta con tomate, compramos tomate ya hecho por no cocinarlo. Ese tomate frito muchas veces lleva gran cantidad de azúcar porque tiene un sabor más apetecible y además el azúcar actúa como conservante y al final hace que dure más en la nevera. Tiene mucho más azúcar de lo que nosotros le pondríamos si lo cocináramos.

P: Varias de las fotos que más me han impactado tenían que ver con productos infantiles. Dicen que con los petit suisse los niños se hacen más grandes y fuertes.

Un Maxi Petit de marca Hacendado contiene 12g de azúcar, equivalente a 3 terrones.
Un Maxi Petit de marca Hacendado contiene 12g de azúcar, equivalente a 3 terrones
R: Es importante la educación. Cuando un niño es muy pequeño, tenemos la opción de darle un yogur natural o azucarado. Muchas veces se les da un yogur azucarado, petit, o los destinados para niños. El bebé aprecia los sabores dulces y hará que se lo coma mejor. Pero cuantos más alimentos les demos de ese estilo, el paladar se acostumbra a lo dulce y rechaza lo demás. Además, cuanto más azúcar le das, más azúcar demanda.

Lo importante es evitar introducir alimentos azucarados de los más pequeños porque eso hará que ellos mismos demanden ese tipo de sabor.

P: Después de todo el día, llegas a casa por la noche, cenas y… te entra antojo de algo dulce.


R: Lo ideal es intentar recurrir a los alimentos dulces por naturaleza como son las frutas. Una pieza de fruta madura es dulce. Si lo tomamos de postre, saciamos esa necesidad de dulce. Si nosotros queremos un sabor dulce más intenso, podemos optar por las frutas desecadas como las pasas e incluso echándolo al yogur y unas nueces puede ser un postre saludable. Puede ser una forma sencilla de satisfacer la necesidad de dulce, que viene condicionada por el resto de alimentación. Si nosotros poco a poco retiramos el azúcar de nuestra dieta y alimentación diaria, tendremos cada vez menos necesidad de ese sabor dulce para quedarnos satisfechos después de la comida. Educación, hábitos, rutinas, todo forma parte de nuestro día a día. Si entramos en una espiral ascendente de consumo de azúcar, podemos acabar ingiriendo demasiado azúcar. También pasa lo mismo de manera contraria, si introducimos el azúcar de forma consciente y voluntaria, cada vez nos costará menos reducir a este tipo de productos, con lo cual la espiral descendente también ocurre.
Nada es veneno, todo es veneno: la diferencia está en la dosis. Paracelso

29 de noviembre de 2018

The year of less, de Cait Flanders

En la newsletter de octubre, me fijé como propósito disfrutar de un noviembre de lecturas sencillas, y lo he cumplido a raja tabla. Un único libro. Una lectura especial a la que le tenía muchas ganas desde hace unos meses.

Conocí a la autora este verano a través de uno de mis sitios web favoritos y, desde que aterricé en su blog, supe que iba a quedarme. Cait Flanders es una joven canadiense que, en un momento de su vida, fue adicta al alcohol, a la comida, a las compras,... y llegó a estar en bancarrota. De hecho, en el primer post de su blog en junio de 2011, habla de cómo había llegado al punto de estar maxed out (sobrepasada, en bancarrota). Dos años después, en mayo de 2013, y tras seguir un exhaustivo plan para pagar su deuda, anunciaba que la había cancelado.

El blog de Cait Flanders me encanta por muchas razones (está muy bien escrito (en inglés, eso sí), el contenido es útil y es muy sencillo de navegar) pero lo que más me gusta, sin duda, es leer su evolución personal en los últimos siete años: de hacer recortes económicos por necesidad a disfrutar de lo que ella llama "vivir con menos" tras un shopping ban o un año sin comprar nada (que no sea necesario, aquí las reglas) y un decluttering o limpieza y orden de sus pertenencias.

El resumen de ese año (entre julio de 2014 y julio de 2015) quedó registrado en su página web, pero también publicó un libro en el que, además, pone en contexto ese año sin compras: The year of less. How I Stopped shopping, gave away my belongings, and discovered life is worth more than anything you can buy in a store.

Yo tenía especial interés en leer este libro por dos razones, una más práctica (mi intención es empezar a leer en inglés) y otra más romántica y es que, desde el mes de marzo de 2018, había empezado a hacer mi propio shopping ban, relacionado sobre todo con el veto de la compra de ropa (a día de hoy llevo ocho meses sin comprar ni ropa ni zapatos).

Mucha gente podría preguntarse por qué alguien se prohíbe a sí misma comprarse cosas. En estos meses he escuchado frases como que compramos cosas porque "para eso trabajamos", "nos lo merecemos", "hay que darse un capricho",... Pero, en realidad todo esto tiene que ver con aprender a vivir de forma consciente sin la necesidad de canalizar nuestra energía con el consumo exagerado.

En un momento de su vida, Cait se vio encerrada en una espiral de trabajo infernal para satisfacer todas las necesidades artificiales que se había creado, entre ellas, algunas que la perjudicaban seriamente y la abocaban a trabajar aún más para poder permitírselas. A lo largo del libro, podemos observar cómo los cambios que Cait lleva a cabo no surgen de un día para otro, sino que llega a ellos de manera progresiva y los va enlazando uno detrás de otro, dependiendo del momento de vida en el que se encuentra.

He de decir que me encantan las historias de vida y que esta de Cait Flanders me ha inspirado muchísimo, sobre todo en los últimos capítulos. Merece la pena el esfuerzo de leer en inglés (dicho sea de paso, es un libro que se lee bastante fácil con un nivel intermedio) solo por encontrar reflexiones como las siguientes:

I wish I could say this didn't feel as revelatory as it did. With these numbers in hand, I literally fantasized about screaming my discovery from the rooftops of stores and shopping malls: If you're wondenring why you can't save money, stop buying styff you don't need! And trust me, you probably don't need anything in here!

The ban uncovered the truth, which was that when you decide to want less, you can buy less and, ultimately, need less money.

Cait Flanders ha conseguido expresar en palabras lo que yo llevaba rondando en mi cabeza mucho tiempo. Si estás en un momento de cambio y de desarrollo personal, este libro es una buena inspiración.

Biblioterapia


Este libro está recomendado para lectores que estén inmersos en un periodo de cambios personales y quieran profundizar en un estilo de vida sencillo.

Si te gusta este libro, también te gustará...

26 de octubre de 2018

[10] La vuelta a los libros, leo autoras octubre y noviembre sencillo



Hace unos días, leí un tuit de @Pocheflor en el que confesaba que llevaba un mes sin leer un libro porque los empezaba y era incapaz de seguirlos. Y me recordó dos cosas que me han pasado en el último año y medio.


La primera tiene que ver con una entrada que escribí hace tiempo en la que hablaba de que mi lista de lecturas era como leer el futuro en las hojas de té que quedan en el fondo de una taza, pero al revés. Es decir, que si la observamos detenidamente, nos podemos dar cuenta de que en los momentos en que no leo, algo me corroe (normalmente por dentro).

La segunda cosa está relacionada con la entrada en la que yo misma cuestionaba mi relación con los libros debido a una crisis lectora que ha durado casi un año. En aquel momento cuestionaba mi conexión con la lectura como forma de vida e incluso llegué a pensar que me estaba encasillando tanto en un tema en concreto que no lograba disfrutar de nada más.

Pero he vuelto al blog. ¿Por qué? ¿Por qué ahora? La verdad es que ha sido un impulso más de los que conducen mi vida pero la historia es esta. Este verano, después de un año de trabajo intenso y absorbente, me quedé sin empleo. Estuve ideando poner en marcha un blog sobre vida sostenible, que es otro de los temas que me interesan mucho en los últimos tiempos. Pero en ese proyecto echaba mucho de menos los libros.

Para mí, los libros son fuente infinita de inspiración y una de las principales guías de mi vida. Me di cuenta de que, en mi última etapa, los había cambiado por Instagram y por el postureo que muchas veces supone esta red social. Y sentí que debía volver aquí para reencontrarme conmigo mismo, con la calma, con la reflexión, con ese sentimiento que me provoca leer algo que me llega al alma.

Es verdad que, como comenté en el tuit de @Pocheflor, el hábito ha vuelto pero aún no la ilusión de cuando empecé este blog hace cuatro años. Supongo que forma parte de nuestra evolución como personas y del momento que estamos atravesando. Me preocupa, pero sigo adelante, sin pensarlo mucho, soltando, intentando no controlar la situación y esperando que se controle sola. Aunque, como siempre digo, voy a días.

Leo Autoras


De momento, este mes de octubre he querido rendir mi humilde y particular homenaje a la iniciativa Leo Autoras Octubre. Las cuatro lecturas elegidas tienen que ver con mujeres que hablan de otras mujeres. Unas buscan el sentido a su vida desde una perspectiva feel good; otras son personas corrientes que influyen en los demás de manera extraordinaria; muchas luchan por conseguir lo que se proponen a pesar de todo; y algunas nos sentimos diferentes entre la multitud.

Noviembre de vida sencilla


Estoy pensando hilo común para las lecturas del mes de noviembre. Me apetece infinito empezar a leer en inglés (ya leí este, por ejemplo) y, en concreto, me apetece este libro. Además, quiero seguir profundizando en libros que completen el apartado de vida sencilla del blog y hace poco descubrí a Alain de Botton, así que posiblemente el próximo mes de noviembre estaré leyendo libros sobre vida consciente.

Estoy deseando empezar.

8 de octubre de 2018

Rafa Sanchís, de Miss Pachamama: “Me he encontrado España más sucia de lo que pensaba”

Hace unas semanas, a finales de verano, pasé unos días en Guardamar del Segura, un pueblecito de la costa alicantina. Uno de aquellos días llovió con bastante intensidad, tanto que cuando bajamos a la playa notamos bastantes daños. Pero lo que más me impactó, sin duda, fue ver los residuos que se amontonaban en los accesos desde el paseo marítimo. Lo que más había eran restos de toallitas y compresas. Además, paseando por la orilla del mar encontré trocitos diminutos de plásticos de colores y muchos palotes de bastoncillos. Por no hablar, de todo lo que dejamos “olvidado” tan cerca del agua que es inevitable que acabe en ella.

La semana pasada, María, de Hervidero de ideas, nos dejaba la siguiente reflexión en su Instagram: si tengo algo de plástico, ¿tengo que reemplazarlo por algo de otro material más respetuoso cómo puede ser la madera o el bambú? La respuesta es no, ya que uno de los principios de la sostenibilidad es aprovechar lo que uno ya tiene. El problema no es tener una jabonera de plástico (que, ya de paso, si necesitas una, puedes valorar comprarla de otros materiales) sino el uso indiscriminado de este material en productos de un solo uso como botellas de agua o envoltorios. Y, aún peor, deshacernos de ellos en cualquier parte.

Para concienciar sobre este tema, el protagonista de la historia de hoy, Rafa Sanchís, de Miss Pachamama, está haciendo una “Vuelta a España” en bici limpiando la naturaleza para que la basura no acabe en el mar. Cuando le hice la entrevista estaba todavía en Galicia pero ahora ya está en Madrid, el ecuador de su viaje. Ha recorrido 2.629 kilómetros y recogido 641 kilos de basura. Su objetivo principal, además de evitar que toda esta cantidad de residuos acabe en el mar, es sensibilizar a la gente sobre el uso abusivo de los plásticos.

Entrevista a Rafa Sanchís, de Miss Pachamama: “Me he encontrado España más sucia de lo que pensaba”


Rafa Sanchís, de Miss Pachamama

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¿Cómo de sucia te has encontrado España?


Me la he encontrado mucho más sucia de lo que pensaba. Antes de salir ya sabía que iba a encontrar basura pero cuando te fijas en la cantidad de basura que hay en parques naturales, alucinas,... en las playas la basura está y pasa desapercibida a nuestros ojos. El problema es que nos hemos acostumbrado a esa basura y no nos molesta a la vista. Y luego desde que estoy con este proyecto de recogida de basura y concienciación, ahora veo basura en todas partes. Si te vas a las cunetas de las carreteras nacionales son ríos de basura. Tenemos un problema gordo con este tema así que hay que luchar contra ello.

¿Qué sitios has visitado hasta ahora y cuánta basura has evitado que acabe en el mar?


Salí de Valencia de las Torres de Serrano, en el barrio del Carmen, en el casco histórico, que es donde vivo, el 14 de julio. De ahí cogí la vía verde de Ojos Negros hacia Teruel, de ahí a Zaragoza, por el Camino del Cid, Tudela, por el Canal Imperial de Aragón, Pamplona, San Sebastián por la vía verde del antiguo tren del Plazaola, que es espectacular, Bilbao, Castrourdiales, Santander, Oviedo, y ya Ribadeo y Coruña. Siempre intento dentro de mis posibilidades ir por caminos, ir por espacios naturales y evitar las carreteras, no siempre se puede pero en gran parte del viaje lo he hecho. Eso hacen un total de 1.834 kilómetros y en kilos de basura, llevo 599. He superado en Coruña la media tonelada.

¿Cuánto tiempo durará este viaje por España?


El viaje no tiene fecha de vuelta. Para mi es importante acabar lo que me he propuesto y, cuando emprendes una aventura así, lo peor que puedes hacer es ponerte el tiempo en tu contra. Hay muchas más posibilidades de que no lo acabes. Mi único objetivo es acabar la vuelta España, llevo casi la mitad en dos meses, me deben quedar unos tres meses, que es más del tiempo que pensaba en un inicio. Ahora estoy pensando en acabar entre noviembre y diciembre pero si se alarga un poco tampoco pasaría nada. La única fecha límite que tengo sería estar el 24 de diciembre en Nochebuena cenando con mi familia porque si no mi madre me mata. Pero más allá de eso, el tiempo que el proyecto necesite. Creo que es un proyecto chulo y al que le he dedicado mucha energía como para no darle el tiempo que necesita.

¿Qué haces con toda la basura que recoges?


La basura la recojo siempre en espacios naturales, la meto en un carro que llevo enganchado a la bici, que es un carro de carga de metal amarillo que llama bastante la atención y en ese carro la transporto al siguiente pueblo, a los kilómetros que esté. He llegado a hacer un máximo de 25 kilómetros (eso me pasó en las Bardenas, que es un desierto en el sur de Navarra), aunque lo normal es que estén los pueblos a 5 o 6 kilómetros, siempre te encuentras alguna zona. La llevo al siguiente pueblo, la peso con un pesamaletas que tengo y la tiro al contenedor de reciclaje correspondiente.

¿Qué tipo de residuos son los más recurrentes?


La gran mayoría de cosas que recojo son botellas de agua de un solo uso y latas de refrescos y cerveza. Luego he recogido todo tipo de cosas, pero principalmente esto. Esto qué significa también: que tenemos un problema de consumo de plástico. Yo no intento concienciar solo sobre los residuos que hay en la naturaleza y dar visibilidad a la basura y la necesidad de recogerla, que sí, que es el objetivo principal, pero hay otro objetivo de concienciación en el viaje que para mí tiene la misma importancia que es sobre el consumo de plástico que hacemos en el día a día. Las compras que hacemos en el supermercado están llenas de plástico. El plástico no es 100% reciclable, se consigue reciclar en torno al 60% y además el plástico que se recicla va perdiendo calidad. Esto hace que estemos en constante producción de plástico. Tenemos otros problemas como que a las empresas muchas veces les sale más barato comprar plástico recién creado en países con mano de obra muy barata que comprar plástico reciclado en países occidentales. Y, luego, los envases de comida tienen varias capas de plástico. La capa interna, la que toca el alimento por temas de higiene y a nivel de legislación, tiene que ser una capa como virgen o recién creada. Esto hace que estemos en constante producción de este plástico. Entonces yo intento concienciar sobre la importancia de las compras a granel, hacer compras alternativas al modelo que se nos plantea hoy en día en las grandes superficies. Tenemos que volver a las compras de hace 30 y 40 años, a granel, llevando tus envases y devolviendo los envases. Es la única forma de que el planeta sea sostenible. Solo por recoger la basura, que está muy bien y hay que hacerlo, no se va a arreglar la situación. Tenemos que ir un paso más allá y conseguir hacer compras conscientes.

¿Qué significa este viaje para ti?


Este viaje para mí es muy importante en mi vida. Creo sinceramente que va a marcar un antes y un después. Para mí tiene dos partes. Una parte social, de concienciación, de luchar por una causa que creo y en este sentido me demuestra que una sola persona que cree en lo que hace y que le pone mucha energía es capaz de concienciar a mucha gente y que se una al proyecto y entre todos sí que se pueden cambiar las cosas. Uno solo puede mover a la gente y un grupo de gente puede cambiar las cosas. En este sentido estoy muy contento de todo el apoyo que está recibiendo el proyecto, de los mensajes que recibo de gente que antes no recogía basura y ahora sí, y gente que antes consumía mucho plástico y ahora ya no, tanto gente que no conozco de nada como la gente más cercana a mí. El otro día hablando con mis padres por teléfono, hablábamos de que ellos desde que yo estoy haciendo este viaje, han reducido en casa el consumo de plástico en un 80%. Pues casi se me saltan las lágrimas. Creo que fue de los momentos más emocionantes en este viaje y mira que me han pasado cosas chulas en el viaje. En ese sentido, estoy contento por estar consiguiendo aunque sea un poquito, concienciar a alguna gente para que tome unos cambios súper importantes. Luego está la parte personal del viaje. A mí me gusta mucho la aventura y es la primera vez que me enfrento a una aventura tan larga en el tiempo. Hay una parte que la estoy disfrutando mogollón y demostrarme a mí mismo que este tipo de esfuerzos los puedo compaginar, que llevo muy bien estar muchas horas solo, entonces también contento en este sentido.

¿Cómo financias el viaje?


Este es un viaje 100% autofinanciado y autogestionado. Es decir, no tengo ayudas ni a nivel económico ni logístico. Yo me preparé la ruta, yo me busco las zonas de acampada para hacer acampada libre, yo recojo la basura, yo grabo los vídeos, edito los vídeos, los subo a Internet, manejo las redes sociales. Entonces, a nivel económico son todo mi propio dinero, mis ahorros. He estado trabajando los tres últimos años y yo vivo de una forma muy sencilla en el día a día, lo que me ha permitido ahorrar y poder hacer este proyecto. En un viaje en bici, además, si no pagas por dormir y haces siempre acampada libre y no pagas por beber agua porque utilizas siempre fuentes públicas, se gasta relativamente poco dinero, lo cual viene muy bien para poder alargarlo en el tiempo. No busco patrocinadores, por lo menos a nivel económico. Sí para otros viajes igual podría ser que colaborase con alguna empresa si yo necesitase algo de material y la empresa me gustase cómo hace las cosas a nivel equipo en los negocios, sino siquiera colaboraría con ellos. Pero a nivel económico no tengo necesidad y luego tengo muy claro que el objetivo principal del viaje es la concienciación con estos dos mensajes: los residuos en los espacios naturales y el consumo de plástico. Lo que no quiero es desvirtuar estos mensajes con patrocinios y teniendo que hacer publicidad para ciertos productos, etc. por lo menos no ahora, no es el momento. He recibido ciertas ofertas de patrocinios pero las he rechazado porque creo que no es en lo que tengo que estar centrado ahora. Tengo que estar centrado en transmitir este mensaje.

¿Qué proyectos tienes cuando acabes el viaje en bicicleta?


Cuando acabe el viaje ya se verá. Ahora hay que estar centrado en acabar este, que requiere mucha energía mental y al final de lo único que quiero estar pendiente con todo lo que hay que hacer en una aventura así es en conseguir dar pedales al día siguiente y avanzando y seguir recogiendo basura. Más allá de eso, la cabeza de alguien soñador y aventurero como yo evidentemente no para. Hay tres cosas que tengo muy claras en la vida o que desde hace un tiempo las tengo muy claras: lo primero es el guacamole, que me flipa y es lo mejor que se ha inventado. La segunda es que disfruto mucho de hacer este tipo de aventuras en medios de transporte que mueve el cuerpo y hacer acampada por ahí, ya sea en bicicleta, en kayak, caminando, nadando, lo disfruto muchísimo. Entonces quiero seguir haciendo este tipo de aventuras y quiero ayudar a la gente a reducir el plástico que consume en el día a día a la vez que conciencio sobre los espacios naturales y la basura que hay. Entonces estoy intentando ver la forma de cómo puedo combinar estas aventuras y esos objetivos que tengo de concienciación y de reducción del plástico y poder ganar un sueldo que me permita vivir, pagarme las cosas, pagarme las aventuras, pagar el alquiler de mi piso en Valencia y con eso estoy. Puedo adelantar que para 2019 tengo ya en la cabeza entre cuatro y cinco aventuras de este estilo que quiero hacer, más cortas, evidentemente no pueden durar cinco meses o así como va a durar esta, pero aventuras de dos tres semanas, cinco semanas tengo cuatro o cinco en la cabeza para 2019. Así que parece que hay Miss Pachamama para rato.

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