En colaboración con Wear it slow
En alguna ocasión, seguro que tú también has ido de viaje a algún sitio que no resultó ser lo que esperabas. A mí me ha pasado varias veces y, aunque al principio intentaba convencerme de que no era tan malo, ahora ya no lo hago. ¿Y qué si el lugar que he elegido no es lo que yo pensaba?
Nos hemos acostumbrado a anticipar lo que vamos a encontrar en cualquier lugar del mundo, independientemente de lo lejos que esté. Nos dejamos influir por fotos, comentarios, guías, el GPS … Y matamos el componente sorpresa de los viajes. Además, nos gusta llenar nuestras agendas, programar decenas de visitas… Y nos olvidamos de ver, de intercambiar palabras, de armar nuestro propio itinerario, de callejear…
